Siempre corriendo (la gran carrera)
En la vida moderna tenemos que correr hacia la cumbre del poder y del éxito con la fantasía de ser dueños algún día de nuestro tiempo y lograr nuestra independencia.
Nunca corremos lo suficiente, nunca nos preparamos y nos entregamos lo suficiente, ni estamos lo suficientemente inspirados, nunca tenemos la sensación de llegar porque la meta es móvil por principio.
Nos dejamos la piel en el trabajo para ascender a la cima pero esta es un espejismo, nos la mueven otros con su propia carrera. Si en lugar de correr en línea recta y como condenados hacia la gloria, consiguiésemos ponernos más a menudo en contacto con nuestro interior, probablemente llegaríamos más lejos en nuestra vida.
Acceder a nuestro interior no nos resulta fácil, no hemos sido preparados para ello; las puertas de nuestro interior son más delicadas de abrir, la carrera toma otro ritmo.