Esencias del desarrollo directivo (para alguien importante como tú)
Existen tres constituyentes clave del éxito profesional.
- El primero está compuesto de exigencia, iniciativa y resolución;
- El segundo de análisis, planificación y control.
- Y el tercero de organización, eficiencia y logro.
Los tres se manifiestan en forma de ansiedad en el directivo, porque la ansiedad es un intangible muy apreciado en los mercados, tanto para aspirar al éxito como para evitar el fracaso.
Muchos directivos desconocen que, a partir de un umbral, su ansiedad deviene una disfunción y se vuelve contra el objetivo de éxito perseguido.
- Un exceso de hiperactividad, superación y exigencia, es un problema para el directivo y para la empresa porque genera estrés y una política de tierra quemada.
- Un exceso de inseguridad, acarrea una disfunción en forma de hipervigilancia, parálisis por el análisis, suspicacia, incertidumbre y autoritarismo.
- Y un exceso de sed de éxito, fomenta la apariencia y el auto-engaño para alimentar la vanidad y el narcisismo del directivo; tal exceso también genera preocupación y desgaste en el directivo, cuando no hay suficiente logro para alimentarlas.
A la empresa no le interesa la tristeza, y sus manifestaciones en el directivo en forma de retraimiento, enfado, queja o rigidez en el desempeño del rol. Esta disfunción suele corresponder con una baja autoestima en el directivo.
El desarrollo viene a paliar estas imperfecciones o disfunciones del directivo, sondeando en sus recursos, a la vez que le ayuda a reforzar las capacidades fundamentales para el desempeño del rol.
