Héroes y anti-héroes modernos Octubre 16, 2009
Posted by Antonio Linares Güemes in Cambio y transformación, Desarrollo directivo.add a comment
Retomo la cuestión de los suicidios en France Telecom (¡ahora ya son 25!), para volver sobre la cuestión del héroe y del anti-héroe moderno que tanto interés suscita entre mis lectores, y de la que doy cuenta en el capítulo “Fantasías, mitos y rituales de la carrera” de mi libro Siempre corriendo (la gran carrera) .
Desde la empresa, hemos adoptado el simbolismo, el ritual y el vocabulario tradicionalmente vinculado a los ejércitos y las guerras.
Una de las particularidades de nuestra postmodernidad es que no erigimos monumentos a los caídos por la competitividad; procedemos más bien desde una política basada en “el muerto al hoyo y el vivo al bollo”, similar a la que emplearon algunos ejércitos en el pasado. Evitamos rendir honores a los caídos en la batalla por la competitividad.
A la empresa postmoderna le interesan los héroes-vivos que triunfan, sirven de referentes e incluso de mitos-vivientes para los demás aspirantes a héroes. A la empresa postmoderna no le interesan los caídos, a los que más o menos considera anti-héroes, cuya fragilidad para afrontar los desafíos de la globalización les lleva a quitarse la vida; por usar una metáfora taurina, estos anti-héroes son considerados como desechos de tienta, por falta de casta y de bravura para la competitividad.
Creo que fué Réné Girard el que dijo que la cultura (civilización) se inició cuando el grupo fue capaz de ponerse del lado de la víctima.
Estamos por tanto ante una cuestión de conciencia y de responsabilidad; la forma en que la resolvamos incidirá mucho en cómo se articulara la colaboración profesional en años venideros.
France Telecom: 24 suicidios Octubre 1, 2009
Posted by Antonio Linares Güemes in Cambio y transformación, Desarrollo directivo.add a comment
Esta es la trágica estadística desde Febrero 2008; todos los suicidios han tenido lugar en Francia. Dice el refrán que “cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar”.
Quiero aportar algunas lecturas a esta trágica situación; lo hago desde la investigación sobre el imaginario que publiqué en mi libro Siempre corriendo: la gran carrera.
Simbólicamente, la polaridad femenino-matriarcal de nuestro imaginario representa imágenes de la comunidad, la seguridad (del empleo), la certeza, la protección contra el frío de la calle (la competitividad). Hasta hace muy pocos años, FT ha sido el referente de la madre nutricia que alimentaba a una amplia progenitura; miles de empleados, esencialmente con perfil técnico, acudían cada día al vientre público cuyo maná era inagotable, porque a su vez formaba parte de un vientre mas grande (El Estado).
Simbólicamente, la polaridad masculino–patriarcal de nuestro imaginario representa la jerarquía (verticalidad), la dominación (fuerza y poder), la exigencia (resultado), la resolución (acción), la competición. Hasta hace pocos años, la polaridad masculino-patriarcal de FT estaba focalizada en dos ámbitos:
- El ámbito técnico: a los perfiles técnicos e ingenieros les ha gustado marcar la jerarquía mediante categorías y escalafones; es cuestión de esperar, acumular trienios, y así progresar.
- El ámbito jerárquico: las culturas corporativas de estas empresas francesas han sido tremendamente jerarquizadas, con sus castas, sus élites, sus sistemas cerrados y auto-regulados.
Lo que viene sucediendo desde hace dos años en FT es que la polaridad femenino-matriarcal está siendo fuertemente censurada: están matando el simbolismo de la madre. Y la polaridad masculino-patriarcal se ha endurecido, desplazándose hacia la exigencia, el desempeño, la venta, etc. FT está reconvirtiendo roles técnicos desempeñados por profesionales con 20 años de antigüedad, en roles comerciales; peor aun, en tele-comerciales.
Las consecuencias de no hacer honor a nuestra polaridad femenino-matriarcal es que esta se sumerge en ruidos de fondo: rumor, boicot, chantaje, victimización.
El suicidio que está teniendo lugar en FT es un suicidio militante; dejan cartas y escritos donde reprochan a la madre el maltrato, el abandono, el desamparo y la victimización a la que son sometidos ¿Por qué me exiges ahora madre? ¿Por qué haces esto conmigo mamá?
La tolerancia Julio 1, 2009
Posted by Antonio Linares Güemes in Cambio y transformación, Desarrollo directivo.add a comment
Al igual que la receptividad, la tolerancia es una capacidad muy importante, sobre todo cuando trabajamos en procesos grupales (coaching grupal, comunidades de aprendizaje).
La tolerancia está vinculada al consentimiento que nos damos de ser usados, moldeados e incluso restaurados por los puntos de vista recibidos del grupo; esta capacidad se manifiesta en forma de apertura al grupo, cediendo nuestro narcisismo individual y en beneficio del narcisismo grupal.
La tolerancia requiere una abstinencia de agresión por parte del grupo, sobre todo si en el mismo participan miembros de distinto nivel jerárquico, de manera a favorecer la toma de riesgos de cada miembro, a mostrar la vulnerabilidad y la pasividad desde la seguridad de no ser abusado o agredido por otro miembro del grupo.
Estos aspectos permiten que uno exponga su confrontación con el límite, que uno se “deshaga” o, como decimos mas comunmente, que uno se “desahogue”, porque muchas de las experiencias profesionales nos confrontan con el ahogo, con el hecho de haber “tragado” cosas que tenemos que “devolver”, esa devolución tiene lugar en forma de palabras.
Todos necesitamos un espacio grupal donde podamos conversar sobre las dificultades y las angustias vividas en el ejercicio de nuestro rol profesional; cuando más nos pone en contacto nuestro rol con imágenes de muerte, más necesario nos resultará ese espacio grupal.
Esta conversación requiere de apertura y de disponibilidad a la acogida por parte del grupo, de manera a generar un marco de referencia común.
De la tolerancia emerge nuestra confianza, que permite la entrega al grupo y la recuperación de nuestra diferencia.
¡¡No les hables de “cambio”, por favor!! Junio 10, 2009
Posted by Antonio Linares Güemes in Cambio y transformación, Desarrollo directivo.add a comment
Desde nuestro imaginario, el cambio nos confronta con la fantasía de pérdida de nuestra identidad, y con nuestra muerte simbólica, que es bastante peor que la muerte biológica porque la simbólica es la muerte que nos sucede en vida.
Ningun directivo niega la necesidad de cambiar, incluso el más recalcitrante lo llega a confesar “por lo bajini”, en “petit comité”, fuera de micrófono u “off the record”.
Hay cuatro síntomas a observar sobre los que podemos trabajar sin mentar el cambio:
- ¿El directivo niega la amenaza?
- ¿El directivo deviene repetitivo en sus actividades?
- ¿El directivo se centra en lo “urgente”?
- ¿El directivo se resiste a admitir su ignorancia y a hacer duelo en consecuencia?
El cambio sucede a partir del momento en que el directivo confiesa su limitación e ignorancia, lo que le pone en la actitud de aprender de y con otros. La declaración de ignorancia es muy dura cuando uno viene ocupando el poder, y requiere de capacidad de tolerancia en quien la recepciona, porque quien se declara ignorante o incompetente nos está mostrando su vulnerabilidad.
Qué poquita cosa y cuán grande es el paso dado.
La innovación, el mito y el neologismo: ¿en qué se parece la velocidad y el tocino? Enero 30, 2009
Posted by Antonio Linares Güemes in Cambio y transformación, Innovación.add a comment
Desde una perspectiva de temporalidad, la innovación se inserta en nuestra concepción moderna, progresista y lineal de la temporalidad, en ella entendemos que el pasado no es como el futuro, se da una asimetría entre ambos, con lo que conlleva en términos de cambio en nuestras vidas. El futuro representa una progresión nuestra con respecto a nuestro pasado, llegar al futuro los primeros nos redime y nos pone en contacto con la fantasía de inmortalidad, indestrucción.
Innovar constituye una forma de marcar nuestro tiempo lineal con hitos que nos aportan sentido de progreso, de avance; al revés, la ausencia de innovación a pesar del discurso que mantenemos o de la expectativa que nos creamos nos encierra en un tiempo tedioso, aburrido y repetido.
El mito (o discurso mítico) se inserta en nuestra concepción tradicional, repetitiva e iterativa del tiempo. El mito adopta la estructura secuencial de nuestro lenguaje, y cambiar los contenidos de nuestra narrativa o discurso es más fácil que cambiar nuestras formas de hacer. El mito tiene como función poner orden en nuestro tiempo, que sentimos que se degrada y nos acerca a la muerte; una empresa que repite el discurso del cambio o de la innovación no es necesariamente una empresa que (se) cambie o que promueva el cambio, detrás de una acumulación de discursos repetitivos no existe necesariamente innovación.
A pesar de que, “la innovación” y “el mito sobre la innovación” son procesos de vida muy diferentes, ambos cumplen la misma función de “poner orden” en un tiempo que sentimos que se degrada hacia la muerte. Desde esta perspectiva, sí que existe un parecido entre la velocidad y el tocino.
Cuando innovamos, o comunicamos sobre innovación, tenemos mayor sensación de dinamismo del tiempo, algo parece que se mueve, algo nos dice que avanzamos más rápido que nuestros competidores o que ya estamos por delante de nuestros competidores. La innovación legitima nuestro quehacer ajetreado en esta vida, expande nuestro tiempo, nos abre nuevas oportunidades y nos acerca a la trascendencia, al sentimiento de libertad. El discurso mítico nos procura exactamente los mismos éxtasis, que no son más que orgasmos intelectuales.
La narrativa de la innovación nos da a entender que ya hemos abandonado definitivamente el presente y estamos en el futuro, como si de dos pueblos se tratase, nosotros ya conocemos la luz mientras que los demás siguen en las cavernas, llevamos un pueblo de ventaja a nuestros seguidores inmediatos, hemos sabido sobreponernos a la gravedad y elevarnos mejor que los demás, hemos sabido superarnos, anticiparnos a lo nuevo que ya es mucho decir. El mundo de la ciencia y la tecnología se apoyan mucho en estos discursos míticos.
El neologismo es precisamente la palabra inventada para dar cobertura a la innovación o al discurso mítico sobre la innovación.