Se busca héroe
¿Qué entradas son las más consultadas en mi blog? ¿Qué temas interesan más a aquellos que arriban a mi blog? Sin lugar a dudas los temas del “héroe” y de la “visión compartida” ¿Cómo interpretar esta obsesión por el “heroe”? ¿Acaso está vinculado con la “visión”? Esta es mi interpretación.
Vivimos una época obnubilada por conocer las particularidades de los héroes -directivos, deportistas, políticos, científicos, militares, emprendedores, artistas, etc. Hay una búsqueda de referentes sociales con los que necesitamos identificarnos. Interesa menos nuestra acción concreta, que a menudo asociamos a una misión imposible, que la fantasía de inspiración que nos procura la biografía del héroe, porque la biografía ya es una forma de sentido a una vida, una visión concreta del mundo.
Hay una necesidad de guías y de profetas espirituales que enciendan una posibilidad de promesa en nosotros, porque en la promesa hay esperanza. Hay un déficit de visión y de sentido compartido, en nuestro individualismo no conseguimos dotarnos de una visión excepcional, esperamos que el héroe nos ilumine con su visión y estamos dispuestos a ceder nuestra libertad a cambio de seguridad. Nos fascina el poder que irradia el héroe, aunque luego lo llamemos carisma o potencia personal. El poder parece ser el mejor atrayente en ausencia de la visión como atrayente.
Sobre los héroes de las organizaciones se elaboran relatos míticos –stories, business cases, libros, DVD, documentales, reportajes- que ensalzan su contribución excepcional en el campo de la innovación, el cambio, la creatividad o el liderazgo del negocio; su contribución ejemplar para superar la contradicción, y su reconocimiento social. Por ejemplo, nunca vi tanta gente identificada con un héroe llamado Steve Jobs, la red reverbera con este asunto, la gente no entiende como pudo este héroe mortal conciliar esa contradicción entre un caracter autócrata, narcisista y probablemente malvado, con una de visión tan excepcional. Esa forma concreta de integrar el Mal y el Bien nos fascina. A finales del siglo XX eran héroes J. Welch o Bill Gates.
La vocación esencial de estos relatos míticos de héroes es nutrir el imaginario de sus seguidores, pero sobre todo situar a los héroes fuera del ámbito de lo común, que es donde fantaseamos estar la mayoría. Más que nunca, sentimos la necesidad de “sentirnos especiales”, “fuera de lo común”.