Comportamiento de los sistemas humanos a duración comprimida
Aunque el título parece retorcido, quiero compartir en esta entrada algunos aspectos de mi investigación en curso. Se refieren a la interacción que tiene lugar entre la duración y la cuestión del sentido; más concretamente a las paradojas que se le plantean a las organizaciones, como sistemas humanos que buscan a existir desde una duración (cada vez más) comprimida.
“La duración ha conocido una evolución antropológica, fruto de la mercantilización de la relación entre las personas y con los objetos, la penetración de la técnica y la tecnología en nuestras vidas, la escisión moderna entre la mente y el cuerpo, la influencia de la economía en nuestra vida e incluso el incremento de la esperanza de vida”.
“Durante siglos la vida se caracterizaba por una duración lenta (tiempo lento) y por un espacio corto; es decir por una economía y ecología locales, sometidas a escasos cambios. Hoy decimos que vivimos en una era caracterizada por una duración comprimida donde predomina la instantaneidad y la inmediatez, y por un espacio largo; es decir por una economía y ecología mundiales, sometidas a transformaciones y crisis”.
“Vivimos en una contradicción entre nuestra necesidad de hacer muchas cosas que nos resulta casi imposible acabar aquello que emprendemos. En los roles directivos, iniciar misiones o proyectos se vuelve más importante que terminarlos y disfrutarlos; anticipan un vacío que necesitan rellenar”.
“Con su fantasía de aniquilar de una vez la duración y alcanzar de esta manera la competitividad atemporal y absoluta, los directivos se instalan en la creencia de que el tiempo es un retraso y que lo que verdaderamente importa es la eternidad porque en ella no hay duración”.
“Cuando entienden que hay que cambiar para mejorar la competitividad, ponen a sus colaboradores en procesos para los cuales ellos mismos dicen que “no disponen de tiempo”; es decir, entienden la duración temporal como una imperfección y por lo tanto como una vergüenza”.
“El absurdo al que se llega en muchas organizaciones es que “no hay tiempo” para reducir la duración; cuando se fantasea con la perfección de la inmediatez, el tiempo existe como retraso y no como posibilidad. Una reducción de la duración equivale a un acercamiento a la inmediatez y la ubicuidad, lo que se entiende como un avance en la línea del tiempo. La paradoja para las organizaciones es que un cambio verdadero requiere alargar el tiempo, crear duración, perspectiva espacial y temporal”.
Hay al menos cuatro líneas de reflexión sistémica que os propongo:
- El vínculo entre la búsqueda de una duración comprimida y la cuestión del sentido (o del sinsentido) para los colaboradores del sistema.
- El vínculo entre la búsqueda de una duración comprimida y la presencia de rituales de violencia relacional mimética en el sistema.
- El vínculo entre la búsqueda de una duración comprimida y la eclosión de crisis sistémica.
- La interacción compleja entre los tres anteriores.