jump to navigation

La ambigüedad como estrategia de diversificación Abril 20, 2009

Posted by Antonio Linares Güemes in Desarrollo directivo.
add a comment

Vuelvo sobre el tema de la ambigüedad, que ya exploré en mi artículo precedente, y quiero hacerlo compartiendo con Uds. una hipótesis de trabajo en la que estoy trabajando.

La ambigüedad está vinculada a la experiencia concreta  y a la temporalidad inmediata que estamos viviendo; lo que estamos aceptando con la ambigüedad es que la concreción y la inmediatez nos aportan sentido.

La ambigüedad está muy vinculada a la sincronía (o sincronicidad) por lo que representa como apego al conocimiento concreto y experiencial. Esto hace que vinculemos la ambigüedad con la duplicidad, con la inaccesibilidad, con la ocultación y con la transfiguración de los sentimientos.

También está asociada la ambigüedad a la armonía como búsqueda de sintonía y de conciliación con el otro, o como mecanismo para mejor controlar al otro. En la ambigüedad se da un maquillado y un disfraz de uno mismo o de las cosas, con el objeto de generar control desde la seducción ejercida sobre el otro.

El umbral de la puerta es el símbolo por excelencia de la ambigüedad, porque el umbral representa “lo que entra” y “lo que sale”. No es casualidad si muchos de los rumores, chismorreos y “correveydiles” tienen lugar en el umbral.

El tiempo también es ambiguo porque mira, a la vez, hacia atrás y hacia delante.

La ambigüedad supone toda una estrategia de diversificación en el modelo de relaciones humanas, ya que denota una amplitud de perspectivas sobre cómo integrar mejor el devenir (tiempo); esta diversificación parece posible desde la existencia de un patrón cambiante, ajustable al momento presente.

Desde las experiencias que vengo observando, los elementos de mi hipótesis de trabajo son:

  • La Dirección de las empresas vive tan sumergida en planificar y gestionar estrategias oficiales que ignora la fuerza que tiene la estrategia de diversificación desde nuestra ambigüedad.
  • La estrategia de diversificación desde nuestra ambigüedad viene a equilibrar una temporalidad corporativa que se dice racional, positivista y que sólo quiere reconocer como realidad aquella que se puede medir; recordemos la famosa frase ”lo que no se mide, no existe”.
  • La estrategia de diversificación desde nuestra ambigüedad constituye una verdadera estrategia, por su poder para neutralizar las estrategias oficiales.   

Rumor, equidistancia y ambigüedad Abril 20, 2009

Posted by Antonio Linares Güemes in Desarrollo directivo.
add a comment

La equidistancia es la representación espacial que usamos para referirnos a una actitud que adoptamos en los sistemas humanos desde la que pretendemos “llevarnos bien con todo el mundo en todo momento”. La equidistancia es el medio para mantenernos “suavemente conectados” con muchos, a pesar de la baja confianza presente en el sistema humano. La ambigüedad es el equivalente temporal de la equidistancia.

En un sistema humano donde reina la baja confianza, aspiramos a neutralizar la amenaza de una posible sanción e incluso de una posible expulsión, pretendiendo a una interacción con muchos compañeros fuera de las pautas establecidas desde el rol que ejercemos.

El rumor es el referente conversacional desde el que mostramos nuestra equidistancia o ambigüedad en nuestras interacciones profesionales. El rumor puede ser considerado como una manifestación de la feminidad del sistema humano; tambien pone de manifiesto nuestra promiscuidad, puesto que somos “capaces de decir todo y su contrario” en un corto lapso de tiempo, somos capaces de intimar desde el rumor incluso con aquellos que rechazamos por otro lado, o que no soportamos.

El rumor es nuestra búsqueda constante de complementariedad con todos y cada uno de los compañeros; lo que importa en el rumor es llevarnos bien con todos, poco importa si se dan declaraciones y juicios de valor ambivalentes en nosotros.

En el rumor confluyen buena parte de nuestras capacidades femeninas: prestamos la oreja (pasividad), escuchando el secreto del otro (confesión) o alimentándolo desde una actitud promiscua; otras veces, buscamos a drenar nuestra ansiedad trasladando mensajes que nos permiten emparejarnos con un compañero (sincronía); esta actitud nos lleva a una estrategia permanente de equidistancia, sin sentir el mínimo pudor por exhibir nuestras contradicciones en público lo que nos hace inaccesibles y misteriosos (ambigüedad). En el rumor, quien tiene la posibilidad de alimentar secretos ejerce una fuerte fascinación en el otro (atracción); en nuestra necesidad de complementarnos con muchos compañeros, empleamos un lenguaje y canales variados (ductilidad).