Sobre la incertidumbre y el caos Septiembre 1, 2008
Posted by Antonio Linares Güemes in Cambio y transformación, Desarrollo directivo.add a comment
¿Acaso nos referimos a un mismo aspecto? ¿En qué son diferentes? Para comprender el significado de la incertidumbre y el caos, podemos apoyarnos en la dinámica de nuestro imaginario:
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Nuestro imaginario otorga un valor afectivo positivo a la luz con respecto a las tinieblas o la oscuridad. La luz y la oscuridad operan de forma dinámica en nosotros; quiere decir esto que las dos son activas de forma simultánea. Muchas de nuestras actuaciones las llevamos a cabo para evitar ponernos en contacto con la oscuridad, porque la oscuridad significa la muerte, y la muerte es el fin del tiempo.
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Nuestro imaginario otorga un valor afectivo positivo a la ascensión y elevación con respecto a la caída o el retroceso. Siempre que ascendemos, progresamos y nos promocionamos, tenemos la sensación de que el tiempo se expande para nosotros. Al revés, cuando retrocedemos en la vida nos pone en contacto con imágenes de un tiempo que se comprime; un tiempo que se comprime es un tiempo de depresión y de muerte.
El futuro nos lo imaginamos como un lugar sin luz, oscuro como la noche; el presente en cambio representa en nosotros la luz. En nuestras sociedades globalizadas, el futuro es el centro hacia el que muchos avanzamos, porque el futuro es donde nuestro deseo se concreta.
La incertidumbre significa que en nuestro avanzar hacia el futuro, no tenemos la certeza de si ascenderemos o si retrocederemos, no tenemos la certeza de si nos elevaremos o si caeremos; cada decisión es una decisión en la oscuridad y por eso intentamos ilustrarla y apoyarla con la experiencia.
El caos significa nuestra confrontación con el desorden; si hay desorden nos confrontamos más fácilmente con la muerte; por eso, quien toma decisiones huyendo como un condenado de la muerte es un mal líder.