jump to navigation

Carreras profesionales y dirección del sentido Junio 8, 2008

Posted by Antonio Linares Güemes in Cambio y transformación, Creación estratégica, Desarrollo directivo.
add a comment

Desde que los humanos adquirimos la posición vertical, una parte significativa del sentido la tenemos asociada a la elevación y la ascensión. El arquetipo de la elevación o ascensión es universal, estamos ante una analogía que nos procura nuestro esquema postural de la verticalidad de nuestro cuerpo, nuestra valerosa puesta en pié como humanos, particularidad antropológica que nos permite desde hace miles de años una buena perspectiva tridimensional, una buena comparación visual y una buena interacción manual con nuestro entorno.

Toda nuestra existencia está marcada por la ascensión, la potencia y la seguridad que representa estar en la parte más alta, la altura, la cumbre, la cima, la cúspide, el reino de las estrellas, como exponente de nuestra victoria personal sobre el tiempo, de nuestra liberación del tiempo de los demás y de la imposición de nuestro tiempo a los demás.

Desde siempre, la carrera profesional ha estado basada en este esquema vital de la elevación y la ascensión como direcciones preferentes generadoras de sentido para nosotros; cuando el profesional asciende o se promociona, el tiempo se expande para él, es decir, tiene el sentimiento de que se le abren las puertas del futuro. Al revés, cuando el profesional no progresa o pierde las posiciones adquiridas, el tiempo se comprime para él, su sentir existencial es que se le cierran puertas.

Metodológicamente, los modelos de competencias replican esta particularidad antropológica; es decir, están planteados como una ascensión o una progresión, por parte de quien detenta el rol, de un nivel de la competencia al nivel de la competencia superior. Los modelos de competencias están concebidos como escaleras que facilitan la ascensión, con sus niveles de competencia bien recortados como si fueran peldaños de mármol. El llamado ajuste competencia-puesto se corresponde en realidad con una puesta en equivalencia entre niveles de elevación jerárquica, por un lado, y niveles de la competencia por otro lado.

Ahora bien, hay dos situaciones que plantean un problema de déficit del sentido en miles de profesionales:

  • Muchas empresas solo ofrecen a sus empleados las llamadas carreras horizontales, que consisten no en elevarse hacia roles de mayor responsabilidad, sino en degustar y picotear diferentes roles de un mismo nivel dentro de un mismo departamento o en diferentes departamentos.
  • Por otro lado, tenemos la estrechez temporal en la que viven instalados miles de profesionales: hacia adelante, no se les deja contribuir a pensar el futuro y por lo tanto tienen baja visibilidad del futuro; y hacia atrás, su experiencia profesional está sometida a constantes cuestionamientos por la importancia que tiene el indicador de desempeño.

Si vivimos en una época en la que “nada por delante”, ni “nada por detrás”, y además existen “escasas posibilidades de ascender”, tenemos un serio problema de pérdida del sentido.

El error de análisis de muchos directivos, actualmente en el poder de las empresas, es quedarse en un simple problema de “falta de motivación” o de “falta compromiso” entre los empleados y ejecutivos.